
Quentin Poulsen (Turkish Daily News)
No quedan muchas sorpresas para los viajeros en la era de la televisión por satélite e internet. Pero Turquía fue una sorpresa para mí.
No, no esperaba encontrarme burkas, camellos y encantadores de serpientes. Pero esperaba encontrar una sociedad islámica tradicional, incluso aunque fuera menos conservadora que la sociedad árabe o iraní. Pensé en mezquitas otomanas, bazares, alfombras turcas, y muchos puestos de café y kebaps. Por supuesto, encontré todas estas cosas cuando vine a Turquía por primera vez hace dos años y medio.

Las calles junto a la İstiklal Caddesi, una avenida peatonal de dos kilómetos desde Tünel -en las cercanías de la Torre Gálata- hasta la Plaza Taksim, están llenas de bares, clubs y música en directo. Los fines de semana la fiesta continúa toda la noche; hasta la mañana siguiente, como relata el New York Times, cuando "la Llamada a la Oración en las mezquitas resuena por todo el horizonte".

De hecho, hay algunas cosas que sorprenden a los extranjeros sobre Nueva Zelanda. No todos somos jugadores de rugby y granjeros de ovejas, y no todos sabemos bailar la haka (la danza maorí de la guerra) si se nos pide. No encontrarás a los nativos maoríes bailando en las playas con faldas de hierba, como muestran las promociones para turistas, sino viviendo el estilo de vida moderno. Y no todos somos "aborígenes". Muchas familias de Neozelandeses han llegado desde Europa a Nueva Zelanda, la mayoría desde Gran Bretaña e Irlanda.
Quentin Poulsen es un antiguo periodista de Nueva Zelanda que ha estado enseñando inglés y viajando durante ocho años.
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