
Cuna de numerosas civilizaciones, colonizada en la antigüedad por griegos y romanos, Turquía ofrece como pocos lugares en el mundo un impresionante elenco de lugares con restos arqueológicos para el disfrute, desde el simple turista hasta el más apasionado amante de la Historia. Algunos son bien conocidos, otros pasan desapercibidos salvo para los especialistas; pero, ¿cuáles son esos sitios llenos de historia antigua que no deberíamos dejar de visitar en Turquía si tenemos la oportunidad de hacerlo? He aquí diez lugares donde el visitante quedará maravillado tanto por las ruinas que atesora como por la belleza de sus alrededores.

En ningún otro lugar en Turquía -y en no muchos en el mundo- puede uno experimentar mejor la sensación de lo que debería haber sido vivir hace 1.800 años; al igual que en otras ciudades antiguas como Pompeya (Italia), existe además la posibilidad de visitar por dentro algunas de las casas (Yamaç Evleri) donde vivían los habitantes de la antigua Éfeso, contemplar las estancias pintadas y decoradas con estupendos frescos, y empaparse aún más de la sensación de estar viviendo en otra época. Es difícil enumerar las maravillas de Éfeso, pero podemos citar sin duda la Biblioteca de Celso, el gran teatro (con capacidad para 25.000 personas), el Templo de Adriano, o el Ágora.
Uno de los problemas que tiene Éfeso, es precisamente que debido a su popularidad suele estar lleno de turistas en casi cualquier época del año que vayamos. No es ese el caso de otro lugar que alberga ruinas igualmente impresionantes, Afrodisias, que gracias a su situación en el interior (al oeste de Denizli), alejada de la costa y por tanto de los cruceros que hacen escala para visitar Éfeso, resulta menos conveniente para los grupos de turistas. En Afrodisias uno puede sentarse y contemplar en silencio los restos de lo que fue un día la capital de la provincia romana de Caria.
La población de Afrodisias probablemente nunca superó los 15.000 habitantes; sin embargo, era una ciudad muy popular porque alberga un santuario en honor a Afrodita, la diosa griega del amor de la que tomó su nombre. Destacan sobre todo su estadio, que se encuentra en un excelente estado de conservación y resulta espectacular en primavera lleno de amapolas, o las ruinas del Templo de Afrodita; merece también la pena visitar el museo, que contiene restos arqueológicos y sobre todo algunas de las estatuas de mármol que tan merecida fama dieron a Afrodisias durante la época griega y romana.
Muchas de las personas que visitan en la actualidad las bonitas terrazas blancas de caliza y travertino de Pamukkale, formadas a lo largo de miles de años gracias a las afloraciones de aguas termales, se llevan una pequeña desilusión al enterarse de que ya no está permitido bañarse en el lugar, incluído en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Una buena forma de superar ese pequeño chasco se encuentra justo encima de las terrazas de Pamukkale, en las ruinas de la antigua y esplendorosa ciudad de Hierápolis.
Aquí puede uno recorrer los restos de la que fue una importante ciudad romana que albergó unos famosos baños termales, cuyas aguas son las mismas que crearon las espectaculares estructuras de Pamukkale. Existe incluso una fuente llamada el Plutonium, situada junto al Templo de Apolo y que era considerada la entrada al infierno por los romanos, que aún hoy día emite vapores venenosos; también encontraremos estructuras similares a las de Pamukkale en la necrópolis de la ciudad. Otros lugares que debemos visitar en Hierápolis son su gran ágora (una de las más grandes del mundo antiguo), su espectacular teatro, la llamada "piscina sagrada", donde uno puede bañarse en aguas termales rodeado de ruinas (¡todo un lujo!), o el monumento del siglo V erigido en el lugar donde se cree que ocurrió el martirio de San Felipe, uno de los doce apóstoles de Jesús.

Si tenemos ganas de caminar, bajando desde la Acrópolis unos tres kilómetros hacia el sur encontraremos las ruinas del Asclepion, el antiguo santuario de Asclepis donde solía reunirse el famoso médico romano Galeno. Por el camino podemos pararnos también en las ruinas de la llamada "Basílica Roja" ("Kızıl Avlu"), un templo dedicado a varias deidades egipcias que luego fue transformado en una iglesia por los bizantinos, de aspecto impresionante por su tamaño a la vez que inquietante.
Situados al sur de Kuşadası, estas tres maravillas del mundo antiguo pueden ser fácilmente visitadas en el mismo día. Cada una de estas tres antiguas ciudades tiene algo especial que ofrecer: las espectaculares vistas que Priene ofrece sobre la rivera del río Menderes, el enorme teatro de Mileto con un impresionante estado de conservación, o las ruinas del que fue en su día el segundo mayor templo en el mundo (dedicado a Apolo) que podemos encontrar en Dídima.
En Priene, además de las bellas vistas que nos ofrece su ubicación en una colina, podremos visitar las ruinas del antiguo templo de Atenea, que fundado por el mismísimo Alejandro Magno. Por su parte Mileto además de las ruinas de la ciudad (que antiguamente estaban situadas sobre una península) también nos ofrece la oportunidad de visitar la mezquita de İlyas Bey (İlyas Bey Cami), construída en 1404 antes de que los turcos tomaran Constantinopla, y actualmente abandonada.

La mayoría de los sitios mencionados hasta ahora reciben un montón de turistas, especialmente durante el verano; sin embargo Arykanda, una de las ciudades más antiguas de Licia, se encuentra en un lugar tan apartado que sus bellezas permanecen prácticamente ignoradas. Entre ellas destacan sus baños, una basílica, y el odeón construído en el siglo II d.C.; pero por encima de todas ellas sobresale su majestuoso teatro, desde el que pueden contemplarse unas vistas sin parangón. Justo encima del teatro se encuentra un estadio que tiene la particularidad de tener gradas en sólo un lado, de forma que los espectadores podían disfrutar de la vista que ofrece su magnífica ubicación.
De regreso hacia el Sur, hacia la localidad costera de Finike, podemos pararnos también en Limyra, otra ciudad de Licia, donde aparte de su teatro y su necrópolis podremos contemplar la bucólica imagen de las ruinas de un templo bañadas por las aguas de una fuente que surge de la montaña.


Como Termessos, Sagalassos era también un poderoso baluarte de los pisidios, construído también en las laderas escarpadas de una empinada montaña donde los edificios se construían aprovechando la orografía del terreno. Desde los años 90 se han llevado a cabo varios proyectos interesantes de restauración en la ciudad, que fue abandonada definitivamente en el siglo VII de nuestra era tras una serie de desastres naturales. Al igual que ocurría con Arykanda, Sagalassos se encuentra fuera de los principales circuítos turísticos, por lo que resulta ideal para aquellos que desean visitar en solitario las ruinas y sentirse por un momento parte de la historia antigua.
Más información
Web oficial de Turismo de Turquía:
Pablo Gómez
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